Crónicas del futuro antepuesto

I - La Gran Unificación

 

En algún momento, hace mucho tiempo, en Europa imaginaron que la clave de un buen gobierno residía en la división de poderes: Legislativo, Ejecutivo, Judicial. Poco tardó en añadirse un cuarto poder, la prensa (y, en general, los medios de comunicación).

Existían muchos gobiernos.

El poder Legislativo se dividía en Cámaras y en múltiples partidos peleando por alcanzar mayor cuota de poder. Naturalmente, no les quedaba otro remedio que pactar para conseguir este objetivo.

El poder Ejecutivo se subdividía en multitud de ministerios, que a su vez contenían secretarías y subsecretarías. Esto era a todas luces ineficiente. Antes de la Gran Unificación un gobierno podía tener 20 o incluso 30 ministerios cuyos ministros competían entre sí para abarcar más espacio de poder.

El poder Judicial, aún cuando no estaba sometido a las votaciones de un pueblo incapaz, se dividía en diversas Audiencias y Tribunales que, naturalmente, competían entre sí para ampliar el ámbito de su dominio.

Todo esto no impedía el gobierno de los capaces, pero lo dificultaba con gran número de trabas.

Afortunadamente, con la Gran Unificación, nuestros líderes racionalizaron el gobierno único de modo que funcionara sin fisuras, con la perfección de una máquina.

El Ministerio de la Verdad aglutina funciones que antiguamente se dispersaban entre áreas aparentemente no relacionadas como Educación, Universidades, Información, Comunicación, Investigación, Cultura y Entretenimiento, etc.

El Ministerio del Bienestar reúne todas las actividades para el mantenimiento de la población: Industrias (ligeras, pesadas, manufactureras, químicas, extractivas...), Comercio y Distribución, Produción de Alimentos, Sanidad, etc.

El Ministerio del Orden ejerce en todos los ámbitos necesarios para sostener el buen gobierno. Lo que anteriormente se repartía entre Interior, Justicia, Fuerzas de Orden Público, Defensa (primitivamente llamado Ministerio de la Guerra), Exteriores, etc.

Finalmente, el Ministerio Supremo concentra las decisiones y las actividades relativas a nuestra religión verdadera. Antiguamente se dividía en Hacienda, Bancos Centrales, Banca Privada y algunas instituciones menores.